Por: Diógenes Armando Pino Ávila
Hace varias semanas un grupo de periodistas de la prensa internacional montan guardia frente a la casa de Gabo en Mexico, parece que esperan el desenlace fatal de la vida del único nobel colombiano. La noticia de su enfermedad ha ocupado titulares en grande en la primera página de los diarios más prestigiosos del mundo, las cadenas de Tv mundial han reseñado la noticia, pero como todo lo que tiene que ver con el genio de las letras latinoamericano, su enfermedad y los últimos días de su vida transcurren en el enigma, en lo cabalístico, en lo callado, a veces en lo inesperado.
Hace varias semanas un grupo de periodistas de la prensa internacional montan guardia frente a la casa de Gabo en Mexico, parece que esperan el desenlace fatal de la vida del único nobel colombiano. La noticia de su enfermedad ha ocupado titulares en grande en la primera página de los diarios más prestigiosos del mundo, las cadenas de Tv mundial han reseñado la noticia, pero como todo lo que tiene que ver con el genio de las letras latinoamericano, su enfermedad y los últimos días de su vida transcurren en el enigma, en lo cabalístico, en lo callado, a veces en lo inesperado.
