La escaza o ninguna bibliografía
sobre el “baile cantao” denominado Tambora, hace difícil el estudio sistemático
de este fenómeno musical y dancístico, practicado desde hace siglos por los
moradores de la subregión denominada “La depresión momposina”, esta falta de
documentación hace que esta manifestación cultural no sea tenida en cuenta a
nivel nacional, ya que los estudiosos de estas expresiones populares no la
conocen o la dan por extinguida.
Trataremos de hacer un esfuerzo
para recrear la génesis de Las Tamboras en el contexto de la cultura del río,
partiendo de la premisa que es el canto primigenio, fuente nutricia de los
demás cantos de la costa Caribe colombiana. Su nacimiento se da en ese nicho
ecológico sagrado que es el río Grande de La Magdalena, en esa región acunada
en “una extensa hondonada localizada entre la llanura Caribe y las
estribaciones de las serranías de Ayapel, San Lucas y Perijá”[1].