Por: Diógenes Armando Pino Ávila
Vivimos en el país del Sagrado
Corazón, un país con dos mares y todos los climas; donde producimos el mejor
café del mundo; donde se dice que tenemos el mejor segundo himno del mundo; en
donde los narradores deportivos se desgañitan locutando el tour de france y con lágrimas y llantos narran la epopeya de «los
escarabajos», jóvenes campesinos boyacenses, que comen
panela para potenciar sus piernas y pedalear en sus «caballitos
de acero» escalando las cuestas
francesas y conquistando los premios de montaña.


