Por: Diógenes Armando Pino Ávila
Debo confesar que el futbol no es
mi deporte favorito, es más, no tengo deporte favorito, pues la naturaleza, si
bien es cierto, no me hizo hábil y diestro en estas lides, es cierto también, que
no me dotó con el gusto de sudar la gota gorda persiguiendo una pelota, tampoco
me dio la afición por practicar deporte alguno. Confieso que en la infancia, en
mi pueblo natal, me escapaba a bañar a escondidas en el río, cazaba con
caucheras algunos pájaros (de lo que ahora me arrepiento), pescaba con anzuelos
y casi que obligado, juagaba un pique de futbol con la famosa pelota de letras,
y como era tan mal jugador, los compañeros terminaban sacándome del juego antes
de terminar el pique, ese es mi escaso palmarés como deportista.





